Queda clara la estrategia haitiana ante el fracaso político dominicano. Aceptamos pactar una agenda política voluntarista con el gobierno haitiano sin exigir ninguna contra partida institucional, ni gubernamental, ni mucho menos, de Estado con esa anomia revestida de Estado.
Carece Haití, como ha quedado demostrado en este momento, de las instituciones políticas, democráticas y sociales para darle seguimiento a ningún pacto o acuerdo.
Confundimos conversaciones con diálogo políticos. Conversaciones en las cuales en nada se obliga esa Nación, mientras aquí se interpretaban gestos como cumplimiento de pactos, con un interlocutor que nunca ha ratificado ningún compromiso internacional en su parlamento.
Cierra hoy, por enésima vez el ingreso de productos dominicanos, en represalia contra decisiones soberanas de las instituciones legítimas dominicanas. Su Presidente desconoce la legitimidad y autoridad del Gobierno Dominicano. A sabiendas de esto, enviamos comisiones de funcionarios a dialogar, justificamos el desorden institucional haitiano, asistimos al SICA, con la ausencia del 60% de los Presidentes del sistema sin enrostrarle al Estado haitiano sus falencias democráticas y políticas, conformándonos, de manera muy tímida, con la vanidad de lo que hemos hecho por Haití, cosa que ni esa nación, ni su sociedad, ni los Estados del Caricom reconocen.
Apostamos al fraude de opinión pública con discursos y mensajes difundidos en clave interna, para satisfacer la vanidad patriótica y nacionalista de quienes vivimos aquí. ¿Qué significan las opiniones de Pedro Martínez, Charles Rangel, de Adriano Espaillat y de otras personalidades en cambiar la nomenclatura electoral en la asamblea de la ONU, en la asamblea de la OEA, en el parlamento Europeo o en el Congreso de los Estado Unidos? En política, que es de lo que estamos tratando se valoran los resultados políticos. La realidad hoy es que el ataque de Haití contra la República Dominicana cuenta con más apoyo en los centros de poder internacional, que toda la defensa dominicana. Es esta la ecuación histórica del poder político y social que debemos revertir.
Santo Domingo, D, N.
24 de Junio, 2015.-
domingo, 28 de junio de 2015
HAITI A LA OFENSIVA Y SIN CONTRAATAQUE (POR FERNANDO SIBILIO)
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