sábado, 29 de agosto de 2015

MUERE INTOXICADA POR ALCOHOL CON SOLO 15 AÑOS

Vivimos una tragedia más de menores y adolescentes intoxicados por el consumo, sin control, de alcohol . Sucedió en Dajabón,  pero ese es un riesgo común en cualquier lugar del país

Hemos creado una masa de menores y adolescentes  consumidores, donde el culto al dios Bienestar manda. Lo hace en el hogar , del mismo modo ,que en aula y en las iglesias. La obligación o el deber de un menor o un adolescentes han  sido reemplazadas  por la seducción . El bienestar de los hijos es dios y la publicidad o el exhibicionismo es su profeta.

Elevamos el bienestar y la complacencia de un menor o de un adolescente a la categoría de facultad humana. Un rango social al que nos obligamos  como padres y, como maestro o pastores, a preservar . Porque lo más importante es complacer el deseo del niño. Una fascinación o tolerancia que ha menguado  el hogar ,  la escuela y a la iglesia. Sigue fugitiva la disciplina, una de las tres funciones vitales de la crianza y de la educación, Junto a la ternura y la comunicación o el lenguaje.

Rescatamos la disciplina  un término que  ha sido corrompido, al compararlo  con el  castigo o la  tortura . Viene de la palabra discípulo, la cual significa  estar obligado a aprender. Se refiere a la manera en que un niño aprende , a las libertades , las exigencias y los límites que se les conceden a una persona para su aprendizaje .

Es este nuevo reino del consumo, de la publicidad y el exhibicionismo quien  determina las relaciones del menor o del adolescentes con las demás personas. Así se forja la autoestima de estos individuos, donde están en primer plano la  posesión y la relación que se  tiene con las cosas, o por la cantidad de cosas acumuladas y exhibidas.

Pierde valor esta autoestima cuando difiere de la capacidad o la obligación que tiene cada persona de hacerse cargo de su propia vida, con el objeto de seguir adelante. Hablamos de la autoestima  que te impulsa a vencer la adversidad, ese sentimiento de inferioridad  o el convencimiento de que eres impotente.

Libaba    y aprendió a consumir alcohol con su propia madre. Ambas permitieron que el deseo irrefrenable de beber alcohol tomara el control de su comportamiento , hasta convertirles en seres humanos con un YO devaluado.

Es excelentes amarse  uno mismo, impórtale  poco las críticas de los demás y sentirse bien en su propio cuerpo, como piensan  muchos. Pero los limites Sociales  y morales debemos verlos , desde la realidad del sentimiento de culpabilidad y de vergüenza por lo que hacemos.

Pensemos que la  autoestima ,bien entendida ,está sujeta a la vinculación social con la realidad de nuestro entorno y con el referente común de nuestra  convivencia , tanto en lo moral , lo Legal y lo cultural.

Rompen estos menores y adolescentes descantes con su vinculación social, y con los referentes morales  de su convivencia , porque están conectados con lenguajes , mensajes y comportamientos antisociales. Con estos  forjan su inteligencia desean te   Des conocen como superar sus frustraciones y las decepciones que les produce la individualización de su cultura y su aprendizaje consumista.
Rogamos que las autoridad y la política diseñen mecanismos Sociales, culturales y legales que contengan  los daños provocados por esta crianza y educación permisiva. Estamos obligados a cambiar esta conducta que debilita el aliento de trabajo y el culto a la comodidad, en las acciones y actitudes que persiguen la formación del individuo. Porque la escuela , el hogar la iglesia de hoy, son incapaces de impulsar normas con la cuales lo aprendido , pueda servir ,a alguien que no sea el mismo alumno.

POR: Fernando Sibilio

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