lunes, 14 de septiembre de 2015

FISCALES DESBORDADOS POR DELITOS INCENTIVAN DELICUENTES (POR FERNANDO SIBILIO)


Dicen desde el Ministerio Público que están desbordados por los delitos, y  es verdad en la forma. Alcanzan poco los fiscalías y los funcionarios del sistema penal para atender la demanda delictiva, criminal y de violencia que, en  todos los órdenes, se produce en el país.

Quedan lastradas  las acciones del Sistema Penal por la contumacia y la complicidad que impone el poder Político y social, sobre los procesos de investigación y de inteligencia, tanto en lo criminal como en lo delictivo. Es muy difícil perseguir a clonadores de tarjetas, cuando de por medio están los propios bancos. Resulta imposible llegar hasta las últimas consecuencias  investigativas, en el robo de celulares, cuando los delincuentes y los criminales  tienen el soporte en las mismas empresas telefónicas.

Condenar el lavado de dinero obtenido de acciones delictivas o criminales es un viaje a ninguna parte, si el dinero mal habido se disfraza en la banca, en los fondos de inversión inmobiliaria, en las empresas importadoras, en las empresas turísticas, en las empresas de combustibles, en las armerías, en los casinos de juego y en las bancas de lotería, por solo citar algunos casos.

Queda corto, el Ministerio Público, frente a esta compleja maraña criminal y delictiva. Pero se distrae y manipula a la población, cuando en la primera página del periódico Hoy, del viernes 11 de septiembre, una dedicatoria al salón de belleza de Sobeida  Félix, en Puerto Plata. Mientras el Ministerio Público le devuelve RD$67 Millones de pesos y 25 propiedades inmobiliarias, a un delincuente y criminal que falsifica y vende  medicamentos vencidos.

Consideramos que la justicia y los Acuerdos judiciales son algo más que la aplicación de códigos. Son decisiones llamadas a crear  valores nobles de convivencias.  Suponemos que  estos pactos deben hacerse de cara a la reivindicación moral, penal y espiritual de las víctimas y de la sociedad.

Pensamos que estas acciones del Ministerio Público son un incentivo y un impulso a los criminales, ya que toda inteligencia penal debe servir para cambiar el comportamiento de los actores del sistema penal, de los delincuentes, y de la sociedad y la población, quienes deben  sentir la pena o el castigo como prevención y precaución.

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