Fríe en aceite usado sus fracasos de Gobierno, el Presidente Medina, al engancharse de la consigna, Hechos y no Palabras. Ni convencen los hechos, ni conmueven las palabras, sino que estremecen la nación. Rompen el Estado y destruyen las instituciones Sociales y Políticas. Sus fechorías contra la Sentencia del Tribunal Constitucional, le llevan a gastar RD$2,000 Millones de Pesos, en un Plan de Naturalización y de Regulación de Extranjeros, en un 95%, Haitianos. Para que, vencidos todos los plazos, establecidos por las leyes, la situación migratoria será peor que antes de iniciar el proceso. Es un hecho que demuestra, sin palabras, la estupidez de un Gobierno.
Hundir las raíces fundacionales de la República, en una aventura como esta, donde el Estado Haitiano, con obscenidad, se niega a dotar de documentos a sus ciudadanos. Son los hechos que demuestran la necedad de un Presidente. Eran necias las palabras de los Diálogos con Martelly, y desatinados los hechos del Gobierno Dominicano. Hoy persisten la veda a los productos dominicanos, sigue el éxodo de haitianos hacia la República Dominicana y crece la inseguridad y riesgo de las actividades sociales, comerciales y empresariales de los dominicanos en la frontera.
Convertir un ideal en una mercancía es una tontería, es decir, hablar de revolución educativa, mientras la construcción de, cada aula, tiene un sobre costo RD$1,300,000 Pesos. Esta unidad escolar construida con los fondos del 4% para la educación cuesta más, que un apartamentos de la ciudad Juan Bosch, que construye el mismo Gobierno, de Danilo Medina. Un hecho que destruye todas las palabras, por los escándalos de: Gonzalo Castillo, Carlos Amarante Baret, Pimentel Kareh y los hermanos Florencio en la oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, en los contrato de construcción y compra de solares para las escuelas.
Sobran las palabras, cuando los hechos del poder se ligan con la alcoba y con damiselas encantadoras, que se encargan, con sus hechos, de dignificar expresiones como: La Primera Dama de la OISOE. Una amante Cartier, cuyas palabras incitaron hechos como el suicidio de un contratista, en el mismo edificio de la OISOE. Queda corto el lenguaje de un Presidente para explicar el compartimiento con tan nefastos colaboradores.
Requerimos las palabras constitucionales, éticas y morales que explique al país la situación política, democrática y electoral de la Reelección del Presidente Medina. Este hecho, sin palabras en las alianzas, crea unos hechos que, mezclan reclamos de distintas procedencias electorales, con oferta y soluciones de diferentes garantías constitucionales.
Darle solución a demandas particulares de dirigentes del PRD o del PRSC, en el PLD, cuando las normas de los partidos son distintas, cuando las ecuaciones internas, entre los campos de poder, tanto de Danilo Medina como el de Leonel Fernández, están sujetas a las funciones locales, en cada grupo de poder, es una necedad política, democrática y social. Este silencio cómplice destruye todos los hechos de un Gobierno. Hechos que se tragan las palabras de la población y de la sociedad. Lleva razón, el Presidente, en apoyarse en consignas que le sirven de mascarilla, puesto que así evita el mal olor de sus refritos: En la inseguridad, en el desastre sanitario, en el narcotráfico y el fracaso el eléctrico.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
DANILO Y SU REFRITO, PALABRAS Y HECHOS (POR FERNANDO SIBILIO)
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