Quedaban estremecidas la sociedad y la población, con las muertes violentas de cuatro personas, en tres horas. El padre de una Modelo moría, en Santiago, luego de un incidente de tránsito, en el cual su agresor descargaba su pistola y le propinaba varios disparos, por un roce a su vehículo.
Perdían la vida el Alcalde de Santo Domingo Este, Juan de los Santos, su escolta y su agresor, en su Despacho, de la Federación Dominicana de Municipio, debido a que compartía cargo Municipal, con el de Presidente de este Organismo Edilicio.
Eran víctimas del alto nivel de conflictividad y de violencia que vive el país. Quedaban claras las evidencias, sobre la incapacidad que tienen las personas y las instituciones para darle solución pacífica a sus conflictos. Tenía el homicida y suicida de Juan de Los Santos y de su escolta, una deuda con el hermano del Alcalde, la cual, llegó a la vía de cobro legal. Después de un embargo a los bienes por la deuda, apareció el conflicto. Este desconoce cómo evitar la pérdida de sus bienes, y elige la violencia para evadir el daño. Pero decide matar al acreedor, a su espaldero y se suicida. Así resuelve ajustar todas las cuentas, la que tiene con el Alcalde y las que tiene con sus familiares.
Era un ingeniero, una persona formada académicamente, sin que la escuela y la universidad pudieran formar su carácter, ni su personalidad. Le faltaba lo más importante, la virtud, esa destreza para aplicar en su vida todo lo aprendido en la escuela y en la universidad.
Aprendimos a darle solución a los errores, en la escuela. Cada vez que nuestros maestros corrigen las tareas y nos obligan a realizarlas otra vez. Son estas tachaduras las que internalizan, en nosotros, el valor de la disciplina y el entretenimiento, en la formación de nuestra personalidad y de nuestro carácter. Sin estos valores nos mantenemos en el Mundo Salvaje, por más títulos universitarios y por más éxitos económicos, o ascensos sociales que alcancemos.
Demuestran estas muertes violentas, que la sociedad y la población ha roto todos los puentes sociales, institucionales y democráticos de justicia. Que la justicia, como orden político, ha dejado ser la felicidad pública, que las personas han decidido hacer justicia por su propia cuenta, porque han perdido la confianza en las instituciones del Estado, las cuales tienen la obligación de garantizar ese Estado Social de Derecho y Deberes Democrático.
Pedimos que el liderato nacional convoque un Encuentro de todas las Instituciones Políticas, Civiles, Económicas, Culturales y Religiosas donde nos comprometemos, Política y Democráticamente, a producir todas las Reformas necesarias que amerite el Estado y la Sociedad Dominicana, a fin de superar este orden de injusticias en la convivencia Social y Ciudadana. Para que la libertad y los deberes privilegien el orden Público y Social, que nuestro país, con urgencia, recupere la autoridad perdida.
viernes, 25 de diciembre de 2015
CUATRO VICTIMAS DE LA VIOLENCIA EN TRES HORAS (POR FERNANDO SIBILIO)
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