viernes, 12 de febrero de 2016

EL VUDU EN LA POLITICA HAITIANA (POR FERNANDO SIBILIO)


Creer que el paliativo electoral acordado por los grupos políticos oficialistas, sin la oposición, pero con el apoyo del poder circular haitiano, podrá resolver el problema real del poder en Haití, es un gravísimo error. Pues esta salida, más que política, es una solución pautada en los altares de los sacerdotes y sacerdotisas vudú.

Vean los ritos del vudú en las manifestaciones, de quienes protestan a favor y en contra del gobierno, en la renuncias de los Miembros del Consejo Provisional Electoral, en la dimisión y reasunción del Primer Ministro, en el cambio de actitud y, hasta en el hip hop de despedida del Presidente Martelly. Quieren salir del mal momento político antes del Miércoles de Cenizas, un día de mucha espiritualidad en el mundo vudú.

Manda el Olimpo Africano en la política, en las religiones convencionales, en la cultura, en el Comercio y en toda la vida haitiana. Políticos, pastores evangélicos, sacerdotes católicos, empresarios, líderes sociales todos comulgan en los ritos y liturgias del vudú. Nadie en Haití toma decisiones sin la previa consulta al Bocó.

Dejo a los incrédulos la imagen que circuló en todo el mundo, con ocasión de la juramentación del Presidente Aristide, quien asistió antes de tomar juramento en el parlamento, fue ungido por una sacerdotisa vudú. Aristide, un ex sacerdote católico, quien camina  ataviado, como la mayoría de los líderes haitianos con un resguardo vudú; para protegerse de la maldad.

Pactaron los alteres en Haití. Una Salida metafísica o esotérica, al margen de la realidad política, pero cónsona con las necesidades de ese poder, el vudú. Es poder, por la propiedad cultural que posee, por la capacidad de dominio y de influencia en la población y en la sociedad, y por la capilaridad demográfica, geográfica y física que tiene en Haití. Una liturgia común a los haitianos sin importar donde se encuentren.

Pautaron las elecciones para cuatro meses, sin reparar en la fragilidad política de las instituciones del Estado y del Gobierno Haitiano. Pasaron por alto la debilidad democrática de la sociedad, de los partidos y de los organismos internacionales que sirven de poder político simbólico, en Haití.

Es poco tiempo para esta transición, porque en cuatro meses, ni siquiera el parlamento estará, políticamente, estructurado. Será muy difícil organizar otras elecciones, debido a la falta de un tejido social, político y económico que garantice un proceso electoral diáfano y competente. Es que ninguno de los partidos, ni los oficialistas ni  los de la oposición están en condiciones de organizar sus militantes y simpatizantes para esta tarea. Señores, estamos ante la leyenda del Gasto Pardo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario