martes, 22 de marzo de 2016

EL GOBIERNO Y LA PASTORAL DE LA IGLESIA SOBRE EL EMBAJADOR (POR FERNANDO SIBILIO)


Emplazaba la Conferencia del Episcopado de la República Dominicana al Gobierno,  para que pusiera límites al comportamiento público del Embajador de los Estados Unidos y su pareja homosexual, en la promoción de los intereses del colectivo LGTB, entre la sociedad y los ciudadanos.

Hacia este reclamo, poco frecuente, por medio de Carta Pastoral, publicada en espacio pagado en los periódicos: Era una ponencia política de la Iglesia, pues aludía la acreditación de un cargo Diplomático, concertado entre el Estado Dominicano y el Estado  Federal de los Estados Unidos de América.

Decía el Ministro Roberto Rodríguez Marchena, vocero de la Presidencia, que el Gobierno analizará el pedido de la iglesia, y que daría una respuesta acorde con los sentimientos y los intereses del país. Desandaba la Presidencia, pues pretendía desviar la situación, cuando declaraba el emplazamiento eclesial como delicado, por tratarse del Embajador Brewster, el representante de una nación con la que se tiene excelentes relaciones.

Era un destino del Gobierno, pues en ningún momento, la iglesia hizo preguntas en su ponencia política. Nunca le pidió nada al Gobierno Dominicano, ni al Gobierno Norteamericano. El desenfoque político del gobierno estuvo en que considero el caso, como un asunto de causa y efecto.

Creyeron en que esta demanda era teórica, es decir, una especie de retórica doctrinal de la Iglesia Católica. La causa de esta ponencia, venia dada por los efectos de una decisión política del gobierno, al aceptar el beneplácito diplomático, para un embajador homosexual, y casado con otro hombre. Es este efecto social, político, cultural y democrático el que genera la causa política de la iglesia.

Es esta demanda política la que la Conferencia entiende, que  merece atención política del Gobierno. La Iglesia como Poder Político y Social, quiere ver los límites políticos sobre las acciones y actuaciones públicas del Embajador y su pareja.

Confunden los planos de este dictamen, cuando lo refiere a las relaciones de los dos países. Habla muy claro, la Iglesia, sobre su competencia. Conoce el recorrido que tiene el Concordato y nunca le dará la oportunidad al Gobierno para que le enmiende la plana.

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