sábado, 1 de abril de 2017

UN GOBIERNO Y UN PARTIDO ROTO (POR FERNANDO SIBILIO)


Necesitan Danilo Medina y Leonel Fernández vivir juntos, para disponer de todo el tiempo necesario, en la fantástica tarea de demoler, mutuamente, al Gobierno y al Partido.  Es una historia de lideratos fracasados, consumidos por la codicia, la avaricia y la neurosis por la fama única.  Manda en esta operación la frustración de unos y el resentimiento de otros.  Dirigen al Partido y al Gobierno, desde el exterior; El odio, el rencor, la vergüenza y la envidia.

Son estos sentimientos los culpables de alterar la visión de la realidad, tanto del Partido como del Gobierno.  Todas las jerarquías personales y dirigenciales: Comités de Bases, Comités Intermedios, Comité Central y Comité Político están pautando la conducta electoral, social, política y gubernamental, por lo cual es difícil la aparición de una personalidad inteligente en el seno del Partido o del Gobierno.  Leonel y Danilo han desarrollado una matriz política, basada en el cálculo y la astucia sobre la base de una inteligencia malograda, que solo perciben al Gobierno y al Partido a partir de las deficiencias de uno y otro.

Perdieron Leonel y Danilo el lenguaje político, como sistema de comunicación y entendimiento, pues han convertido la palabra en arma letal para la destrucción de todas las instituciones internas, la masificación, la modernizaciٕón y el mantenimiento en el control del poder posicional del Estado, se ha convertido en una conquista contra las instituciones del Partido contra los Poderes Públicos, contra los Partidos del bloque oficialista y contra los partidos que se les opone.  Se busca borrar los recuerdos, para que hable la muerte, por ejemplo del Partido Revolucionario Dominicano.

Entramos en una etapa grave del Sistema Político, pues nuestra inteligencia social y política es lingüística, pero nuestro orden social y nuestro orden público también lo son.  Es que han fracasado en la posibilidad de hablar ellos mismos y en su obligación de hablar con los demás. Por eso hablan Felucho Jiménez, Manolo Pichardo, Melanio Paredes, Blanco Fernández y muchos más, sobre la necesidad de retomar los viejos métodos.  Hablan Leonel y Danilo hacia el exterior, ambos se niegan a una conversación interior.

Muestran sus habilidades dialogantes, Leonel en Venezuela, en conclaves internacionales, pero la puesta en circulación de sus discursos, como Presidente, tres veces de la República, por las posibilidades que le facilitó su partido, lo hace en el ámbito privado, marginando y segregando a su Partido y al Gobierno de su partido.  Aparentemente esta operación tan espectacular de demolición de Danilo y de Leonel es inocua, incapaz de provocar daños, pero si observamos con detenimiento, descubrimos que las acciones de Partido y de Gobierno, son desconocidas por unos y por otros.

Queda rota la inteligencia operativa del Partido, del Gobierno y de la Alianza de Gobierno, puesto que cada uno de los hemisferios están tomando decisiones por su cuenta, pues aquí la incertidumbre política, que generan los escándalos internacionales de corrupción; los riesgos monetarios, fiscales y financieros y la fractura política del Gobierno y el Partido se tragan la popularidad que las encuestas le atribuyen al Presidente Medina.  Las calles arden por las protestas, por el miedo y el pánico de la inseguridad en medio de un corte en el circuito de Poder Político y social. 

Pasar de lo inconsciente a lo consciente, o establecer la diferencia entre las ideas políticas inconscientes y las conscientes, se hace muy difícil en el Partido y en el Gobierno.  Tienen miedo, Danilo y Leonel, de hablar en voz alta.  Por eso, el empobrecimiento en la vitalidad del Partido y del Gobierno, está provocando la tosquedad afectiva y la agresividad que vivimos entre los miembros del Comité Político, contra Felucho Jiménez, dados sus declaraciones acerca de la sobre valoración de las obras construidas por ODEBRECHT.  Es que en el Partido y en el Gobierno enterraron el habla interior. Por tanto, están en riesgo todas nuestras instituciones.

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