Luce desesperado y con mucho miedo el Presidente Medina, si observamos sus últimas decisiones electoral es: La prisa con la cual procede a juramentar candidatos en toda la Geografía Nacional, el anuncio de la entrega de regalía, una acción ordinaria del Estado, y quiere crear opinión pública con ella. Por demás, lo pregona en una visita sorpresa, en Monte Cristi.
Siente el vacío de Leonel Fernández, aunque el ingeniero Montas dice, que la reelección no le necesita. Más, todos conocen la urgencia de integrar al Doctor Fernández. Aun así, se lanzan en una carrera suicida para rematarle políticamente, con el pedido de una convocatoria al Consejo Nacional de la Magistratura con el único objetivo de desmantelar la judicatura. Porque piensan, que con ello, le reducen poder a Leonel.
Desconocen donde reside el poder de Leonel Fernández. Ignoran que su poder radicar en su control sobre las ecuaciones de campo y sobre las ecuaciones locales, en el centro de gravedad del nuevo esquema de Poder del Partido de la Liberación Dominicana.
Sigue siendo de suma cero, la relación entre estos centros de poder, lo que pierde Danilo, lo gana Leonel. Cambiar este discriminante no le corresponde a Leonel, ya que, en esta nueva matriz de poder, el Presidente Fernández, permanece libre de compromisos electorales.
Está fuera de su ámbito de competencia Política ofrecer candidaturas o cargos. Todos los conflictos y el desgaste de este proceso Político y electoral, le corresponde a l Presidente Medina.
Pierde Scioli, en Argentina y la esposa de Presidente Cobm, en Guatemala. Porque sus Partidos, internamente, tuvieron problemas para integrar a todos los sectores. El peronismo concurre divido a las elecciones Argentinas y Macri salió triunfador. Un hombre, con un proyecto de 10 años, le gana al peronismo, con 70 años de vida Política en ese país.
Esta Danilo Medina frente a la inercia de los Leonelistas, pierde apoyos tradicionales en la coalición de Gobierno, y con el daño añadido, del agradamiento de su imagen personal y la de su Gobierno. Si calculáramos todo esto en las encuesta, le seria, hipotéticamente, imposible ganar en una primera vuelta. Pero en una segunda vuelta seria la debacle del Candidato Scioli.
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