martes, 5 de enero de 2016

EL ALARIDO DE LA REELECCION (POR FERNANDO SIBILIO)


Envía un mensaje, con recado incluido, el Secretario General del Partido de la Liberación Dominicana a la membrecía de su Partido, pero el destinatario es el Presidente Fernández.  Quedaba claro su objetivo de acallar los reclamos que, a nivel nacional persisten sobre los resultados, inconclusos, de las primarias internas de su partido.

Sale a flote, la agresividad de este y otros dirigentes, quienes sin esconder su miedo político y electoral, amenazan con sancionar a todo aquel que protesta o pretexte las primarias. Sienten el desplome de la candidatura del Presidente Median y la recuperación política y electoral del Presidente Fernández, expresada en la multitud que se apersono a su fundación, con el fin de felicitarle por su cumpleaños.

Quieren sancionar a los inconformes, a fin de esconder su incapacidad política y electoral, en la administración del proceso de convención interna, tanto la obsolescencia antisocial del Comité Político, como la abulia y la ataraxia de la Comisión Nacional Electoral.

Apoyados en el chantaje disciplinario, quieren convertir las primarias en un fin, en sí mismas. Pierden de vista la virtud democrática, política y social que tienen estos instrumentos electorales. Pues ignoran los fines y objetivos superiores de estos medios, en la profesionalización y tecnificación de los servicios políticos. Su valor en la calificación y la calidad democrática de las organizaciones políticas y, en todo caso, en la ampliación de las posibilidades y de las oportunidades competitivas de todas las personas dedicadas a la actividad política.

Pretende el Secretario General del Partido de Gobierno, con su comportamiento antisocial, privatizar la moral política de su organización y la de otras organizaciones coaligadas. Quieren estos dirigentes reeleccionistas romper o eliminar cualquier rastro de obligación democrática mutua, entre el partido con sus miembros o del partido con sus socios de alianza.

Debería, el Doctor Pared Pérez, dedicarse a buscar los efectos que han generado las causas de la depresión generalizada de la reelección del Presidente Medina. Si pensara en su deserción de las obligaciones sociales y políticas, en lugar de refugiarse en las vicisitudes psicológicas particulares, de quienes trataron de destruir y convertir en basura a Leonel Fernández. Sabría porqué los grupos reeleccionistas se hacen y se deshacen con tanta rapidez.  Enrique Martínez, en la Romana, Temístocles Montás y su hermano José Montás, en San Cristóbal y, Abel Martínez y Monchy Rodríguez, en Santiago, son solo muestras de la conflictividad interna que vive el Partido de Gobierno.

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