sábado, 2 de enero de 2016

ESPAÑA ENTRE LAS CLAVES ELECTORALES Y LOS TIEMPOS DEL PODER POLITICO (POR FERNANDO SIBILIO)



Pensar que España es Portugal o Gracia, en el tablero político de la Unión Europea es perderse en lo claro.  Pues los medios de comunicación tejen falsas obviedades, como si fuesen la realidad política local y la prospectiva internacional.

Responde la dinámica electoral española a unas pautas aritméticas, cuyas funciones están sujetas a unos parámetros, que tienen su verificación en el campo gravitatorio del poder. Aquí las fuerzas interactúan respondiendo a unas ecuaciones políticas locales y de campo, tanto para España, como para la órbita de la Unión Europea.

Creer que las ecuaciones locales permiten la autodeterminación, según lo expresan el líder del Partido Socialista Obrero Español y el líder del Partido Podemos, es desconocer la realidad de Europa, y la propia realidad de España.  Pues, España forma parte de un todo político, económico, demográfico y jurídico que la obliga a observar unas reglas de grupo.  Ya lo dijo Felipe VI, en el Parlamento Europeo: Es imposible una España sin Europa y una Europa sin España.

Sería bueno entender que ese todo es la suma de sus partes y, ninguna de sus partes, en este caso, España, si desea ser un todo, tiene que salir de ese esquema de poder.

Carecen de juicio lógico y de tacto político las declaraciones de los líderes de PSOE y de Podemos.  Actúan como si estuvieran en plena campaña electoral, sin pensar en el resultado electoral. Ahora el protagonismo de los votantes, convierte a sus diputados electos en el poder general de España, y piensan que el pueblo, como conjunto de los ciudadanos, ha quedado atrás.  Por tanto, el Congreso de los Diputados, le sirve ahora, para fomentar, metafísicamente, identidades nacionales excluyentes.

Hablan de una nueva España, de que las urnas piden cambio, uno con 69 escaños, y el otro con 90 puestos en el Parlamento.  Olvidan que ningún resultado electoral otorga poder político, sino poder posicional. Ellos tienen 159 diputados de España, nunca de Pablo Iglesias, ni de Pedro Sánchez. Un ejemplo electoral elocuente, demostrativo que el problema de España no es de identidad, sino de identidades excluyentes y absorbentes que se quieren imponer.

Deberían estudiar lo que sucedió en Grecia, o lo que sucede en Cataluña.  En ambas elecciones ni el Primer Ministro Psipras, ni el Presidente de la Generalitad de Cataluña, pudieron salir adelante con el resultado electoral.  Los escaños del partido de Gobierno, en Grecia, se dividieron.  Pero en Cataluña, el Señor Mas, con más puestos en el Parlamento, ha tenido que rendirse a los pies de la Cup, con solo 10 escaños.

Esperamos que estos dos ejemplos, vivos y cercanos, sirvan para entender la situación de España.  Pues se impondrán las ecuaciones de campo del poder político español y del poder político de la UE, sobre los resultados electorales.  Más acá de los titulares de periódicos, y la disputa por las audiencias entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, quienes quieren convertir la nación española en una ficción incomprensible.

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