lunes, 22 de febrero de 2016

LA ESQUIZOFRENIA ELECTORAL DE LA TRIBU REELECCIONISTA (POR FERNANDO SIBILIO)



Tener que actuar atendiendo a dos centros de poder en el Partido de la Liberación Dominicana, se ha convertido en un problema de Salud Pública, para Danilo Mediana y su tribu. Pues convivir con las fuerzas de Leonel Fernández, de Miguel Vargas, del remanente reformista que le apoya y con los otros partidos del bloque reeleccionista es una verdadera esquizofrenia electoral.

Necesitan, con urgencia, organizar la convivencia electoral entre los preseleccionados a la Alcaldía de Santo Domingo Este, la situación del Senador Reformista, Félix Vázquez de Sánchez Ramírez, quien ahora es del PRD. Pues se están colocando en la cima de los valores electorales la autonomía, la libertad y la realización personal.  Con lo cual, se justifican racionalmente egoísmos de grupos, que atentan contra la propia reelección de Danilo Medina.

Pare por doquier vástagos parricidas el reeleccionismo. Puesto que la razón electoral individual de muchos miembros de la tribu fragiliza el poder de la meta colectiva. Es que el orgullo de ellos impide una convivencia armoniosa. Cada quien está encerrado en su argumento electoral privado, y esta lógica individual le ordena: El sálvese quien pueda, de la Senadora de Dajabón.

Avanza la reelección con fracasos imperceptibles, de la misma forma, que el horror nazi se impuso en una nación culta, desarrollada y refinada. Es un drama más psiquiátrico que electoral, la experiencia política que nos deja este proceso reeleccionista. La Junta Central Electoral emite una resolución, que busca poner cautelas a programas sociales del Congreso, Barrilito o Cofrecito, sin tener competencias constitucionales para ello; pero, peor aún, el candidato a la reelección y Presidente de la República, lanza un llamado para preservar el Sistema de Partidos, pura esquizofrenia electoral y política.

Cabe aquí, por lo que ocurre, una teoría de la bursatilidad electoral en los partidos, si nos fijamos en las burbujas electorales, institucionales y política de este proceso de elecciones. Crece la bursatilidad electoral, porque los candidatos tienen la seguridad de que existe un pueblo tonto que les vota. Pues en el dominicano subyace ese deseo de ser engañado. Conocen estas tribus políticas el masoquismo electoral irrefrenable de las masas. Una conducta explicable, a partir del colaboracionismo intelectual, periodístico y afectivo de muchos profesionales que, como con Stalin, aplaudieron el terror dentro y fuera de Rusia.

Vivimos este, enorme riesgo democrático, debido a que los valores reales de la política han sido sustituidos por  principios ficticios. Predominan instintos y sentimientos tribales en la política dominicana. Mandan la especulación, la superstición y el prejuicio electoral. El valor del voto es un espejismo, uno de los precursores  cercanos de la esquizofrenia.

Necesitamos una regeneración social que implique algo más que sobre vivir democráticamente. Estamos obligados a supervivir política y democráticamente, es decir, vivir por encima de nuestras realidades sociales, políticas, democráticas, económicas y culturales. Solo así, eliminaremos las posibilidades que unos cuantos vivos, han inventado para que vivamos todos.

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