Entraríamos en un gran laberinto, si consideramos este hecho criminal como una acción delictiva y criminal ordinaria. Al ver la respuesta ciudadana que, decide, alarmada, incendiar la vivienda del joven a quien se le sindica como responsable de la muerte y violación.
Decía el victimario que había ahorcado y violado al niño porque le había tirado piedras. Esta es la gran coartada. ¿Qué tiene que ver el tiro de una piedra con la violación sexual? Tuvo tiempo para pensar en el acto sexual con la cólera que se le noto con la agresión del niño. Esta es su excusa para esconder las motivaciones reales del ataque.
Está presente en esta acción la liturgia de la pandilla, el mandato del grupo, porque le exige un hecho de sangre para su iniciación en el clan. Tiene que ejecutar un delito, un crimen o una violación que escandalice a toda la comunidad, pues es, el horror o el terror, lo que engrandece a la pandilla.
Recibirá un trato de delincuente o criminal por parte de la sociedad y del Sistema Penal, pero no. Estamos ante una demanda de seguridad y de protección ciudadana, la cual nos obliga, como Estado y como sociedad, a implicarnos en la inteligencia delictiva y en la inteligencia criminal. Necesitamos recabar más evidencias para saber, por qué un joven de 20 años encuentra en estos grupos, lo que la sociedad, la familia, la escuela o la iglesia le niegan.
Tiene que ver esta aberración con las grietas que, en la formación de carácter o en la personalidad, están dejando las instituciones socializadoras del Estado y de la sociedad en nuestros niños, preadolescentes y adolescentes. Estudiemos las deficiencias en los hábitos afectivos, cognitivos y operativos que sirven de soporte a la personalidad aprendida de los seres humanos.
Van a las escuelas y se gradúan de Bachilleres, participan en las iglesias, son hijos de familias tranquilas. Recuerden el caso del niño Llenas Aybar, un acto deleznable, resultado de una liturgia cultural de satanismo. Otra forma de apandillarse.
Demanda esta desviación del comportamiento humano una investigación más amplia. Pues esta gavilla posiblemente tenga mayor calado, pero lo estamos tratando como un hecho aislado. Dejemos, como sociedad, de individualizar estos delitos, si es que deseamos buscarle soluciones. Es la simplificación del delito y el crimen, por parte de las autoridades, lo que ha convertido la violencia, la delincuencia y la criminalidad en lacras ingobernable.
viernes, 19 de febrero de 2016
NIÑO VILADO Y AHORCADO EN HATILLO, SAN CRISTOBAL (POR FERNANDO SIBILIO)
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