Pedía Franklin Almeyda que el Presidente Medina: “Si Danilo no quiere reelección lo que tiene que agarrar es la llave de la Constitución, para que no abra el candado de la reelección y tirarla al mar”. Usaba una metáfora en la cual ni la llave, ni el candado están en manos de Danilo, ni mucho menos en el Partido de la Liberación Dominicana, son propiedad de los grupos del poder que le apoyan, sin ningún control por parte del Partido.
Desconoce el Doctor Almeyda y muchos de sus compañeros, que la lógica individual de Danilo está por encima de la lógica del Partido. Importa poco el partido, y quedó probado en el proceso reeleccionista pasado. Hasta la Junta Central Electoral, el Tribunal Superior Electoral y el Tribunal Constitucional supieron gestionar el desgarro electoral de 2016. Resulta que sus deseos individuales están enfrentados a los deseos del Partido. Su gabinete de Gobierno lo prueba todo.
Entiendan que la lógica y el credo danilista descubrieron, que lo que talvez es bueno para el partido, no fuera para ellos. Eso quedó demostrado con el Acuerdo de Reelección de Congresistas y Alcaldes, aquel “Sálvese quien pueda”. Mandaba entonces y ahora la lógica individual, Danilo puede reelegirse, si a mí me toca la mía; Es por esto que ni la llave, ni el candado están en el partido, sino en el poder. Ningún acuerdo se cumple, pero, ninguna norma estatutaria obliga, pues solo se cumple en la organización, los estatutos alternativos danilistas.
Pensar que un funcionario en el Gobierno danilista, que piensa en la única oportunidad con Danilo, pudiera cambiar su bien por el bien ajeno, es un tonto. Ese funcionario ni piensa, ni le interesa el bien del Partido. Resulta que Danilo Medina es hoy el punto de intersección de infinitos deseos, aunque esta sostenido por todos, es independiente de todo. Es como el punto geométrico, lugar de intersección de infinitas líneas, no depende de ninguna y está formado por todas.
Forma parte, la reelección de Danilo de muchos grupos, asociaciones, comunidades, por lo que su suerte individual depende de la interacción de estas entidades. Son estos lastres del deseo los que impiden actuar inteligentemente. Aquí vale la estupidez porque mandan los deseos, pues son intelectos deseantes quienes comandan, porque han desaparecido las posibilidades, en el sistema político dominicano, de intelectualizar los deseos políticos, electorales y sociales. Aquí está hoy el gran enigma de nuestra democracia.
Tirar al mar la llave de la reelección tendría sentido, si estuviésemos centrados en una sociedad la cual nos exigiera generosidad, para llegar a ser sensatamente egoístas. Aquí juega el bienestar a dos velocidades: El individual y el colectivo. El individual es circular con un solo centro y el elipsoide con dos centros. La reelección desconoce el bienestar de los demás, y solo se enfoca en el bienestar individual, importa poco el bienestar del Partido.
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