Quedan pocas dudas, de que Angel Rondón es el impulsor, una especie de anabólico del liderato y del aprecio electoral, del cual gozan muchos representantes políticos, incluidos Presidentes de la República. De ahí le viene el control sobre Poderes Públicos y Partidos Políticos. Su dinero ha servido para comprar voluntades a todos los niveles del Estado.
Dicen los agasajados por este Señor, que el Ministerio Público les imputa injustamente, aunque los indicios y las evidencias son contundentes. Lo único cierto es el estremecimiento que sus testimonios han provocado en las ejecutivas de los partidos del sistema. Todos están tocados por este escándalo de corrupción, sin que, hasta ahora, los Presidentes que autorizaron estos contratos, hayan dicho nada.
Son meros observadores del proceso, pues todo este vendaval de miles de millones de dólares en sobre valoración, al parecer, representa poco para la responsabilidad y las obligaciones democráticas y políticas de sus mandatos. Ni Hipólito Mejía, ni Leonel Fernández, ni Danilo Medina han dado explicaciones, a pesar de que, todos los financiamientos y adendas contaban con sus avales, para sus trámites en el Congreso.
Controlaba Angel Rondón el oro y al loro que ordenaba estas aprobaciones, nadie se resistía a los encantos ocultos del soborno. Un verdadero vodevil que ha degenerado en una dolora de Campoamor, donde a Danilo Medina y al Procurador Rodríguez les ha tocado bordar los matices y dar puntadas sin hijo, en estos tapices ciegos. Silencios de blanca en una rapsodia orquestada por Drácula, para Mónica Moura, como soprano y Joao Santana, de contratenor.
Están todos en un escenario de guerra, con enemigos en el frente y en la retaguardia, quieren nadar y guardar la ropa, pero nadie quiere enseñar la ropa interior, porque tienen el sello de Angel Rondón. Es la marca que convoca de urgencia al Comité Político del PLD, a la Comisión Ejecutiva del PRM y liquida lo que queda en el resto del sistema político. Es que ODEBRECHT y Angel Rondón han dinamitado el sistema de poder y el sistema societario de partidos.
Permanecen en pie los cimientos fundacionales de estas organizaciones, pues se inicia, sin máculas, la regeneración indetenible de los partidos políticos, porque son las cúpulas las que se han aprovechado del trabajo, de los sacrificios y de la lealtad de miles de militantes honestos que, confiando en sus organizaciones, les han tributado lo mejor de sí, para que un grupo de pillos les robe sus sueños y esperanzas. Cabe la rabia, pero, también saber que, de fracaso en fracaso se construyen los éxitos.
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