Parece una combinación de
lotería, el llamado palé, más es rebote de dos zancadillas que, en solo nueve
años, ha tejido el destino sobre los dominicanos. El fraude bancario por RD$89,000 millones de
pesos, en el año 2003 y el fraude fiscal por RD$187,000 millones, en el año
2012.
Debemos por el fraude de
2003, cerca de RD$270,000 millones, el triple, después de pagar más de
RD$136,000 millones, solo de intereses.
Un robo del sector privado que oficializó el Presidente Mejía.
Estamos, hoy, frente a una
gran encrucijada, un fraude fiscal de factura política y gubernamental que
supera los RD$187,000 millones de pesos, cuya inconstitucionalidad coloca en
grave riesgo a las empresas, a los bancos, a las familias, al propio Estado y a
toda la sociedad. Están en aprietos la
estabilidad política, monetaria, jurídica, social y económica de la Nación.
Proponer subida de
impuestos, crear nuevas figuras contributivas y congelar los gastos gubernamentales,
frente a un flagrante delito constitucional y un ilícito fiscal, es declararse
culpable por omisión o por comisión de este crimen, contra la Constitución y
contra la Ley de Ingresos y Gastos Públicos.
La cual le concede aplicación democrática al presupuesto de 2012, cuyo
texto establecía un déficit de RD$22,000 millones de pesos.
Violar la Constitución y las
leyes es un delito y como tal debe tratarse, si es que vivimos en una sociedad
y un Estado de Derecho. En Julio se
aprobó, en el Congreso, una modificación irregular del presupuesto, por
RD$71,000 millones, para extenderlo a RD$503,000 millones de pesos, en este
mismo año. Ahora, ese mismo Ministro de
Economía y ese mismo Gobernador del Banco Central, nos dicen que el déficit es
de RD$148,000 millones más.
Criminalizar a la población,
a las empresas y a la sociedad, por este fraude fiscal, sin que el Gobierno dé
las garantías democráticas y de justicia constitucional, en los instrumentos
monetarios y fiscales que aplicará. Por
ejemplo: En la cura del déficit eléctrico, cuando la entente AES-BRITISH PETROLEUM,
le cobrará a esta empresa US$35 millones de dólares, de sobre costo, en la
facturación del gas natural este año.
Pedimos claridad y oficio
democrático en sus negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, en la
remisión del doble déficit del Banco Central, el operativo y el cuasi fiscal, ya
que estos constituyen un despropósito administrativo.
Desconocemos, todavía, a
pesar del desastre, los parámetros presupuestarios de la Ley de Ingresos y
Gastos Públicos de 2013. Sobra la
parafernalia del Ministro de Economía en la pedagogía política de este fraude
fiscal porque él es parte del problema.
Y, a lo peor, pudiera ser parte de la solución.
Necesita el Gobierno, con
urgencia, un salto de fase que le permita apartarse de la selva política. Con el objetivo de integrar nuevas energías y
posibilidades, a fin de ejercer el poder político y operativo sobre quienes han
creado y gestado este estropicio fiscal.
Dispone de tiempo y espacio
político, el Presidente Medina, para aplicar mecanismos de dominación en su
partido. Que sean menos simbólicos y más
de fuerza. Debería mostrar una mayor musculatura
de poder, si es que quiere rescatar la confianza y el capital social, que tuvo
el inicio de su gestión.
Cunde la percepción de que
su presidencia es irreal, si pone énfasis en sustituir la seducción por la
coacción, cambiaría el mal sabor del caso de las pensiones irregulares de la
Superintendencia de Bancos.
Pedimos que el Gobierno
cierre las puertas de la contumacia frente a este fraude fiscal; fueron a la
cárcel los banqueros, si este fraude fiscal se cierra en falso, con subida de
impuestos y la creación de nuevas figuras contributivas sin las sanciones
condignas, la frustración nacional pudiera hacer saltar en astillas toda la
esperanza que ha puesto en esta administración.
Santo Domingo, D. N.
8 de Octubre, 2012.-
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