lunes, 26 de noviembre de 2012

EL RUIDO DE HOLGAZANES EN CONTRA Y A FAVOR DE LEONEL (POR FERNANDO SIBILIO)

Sorprende que, el ruido sin oficio político, el zafarrancho simbólico y el amarillismo noticioso, desplacen el que hacer democrático y las responsabilidades de gobierno o de cogobierno de las organizaciones políticas y sociales; en la intermediación de las demandas reales y sentidas de la sociedad.

Sueñan con el cerco y aniquilamiento político del Doctor Fernández, inquilinándose en esta ola de descontentos y rechazo popular, que sienten los ciudadanos, contra el manejo irregular que diera a las cuentas nacionales.

Provoca lástima ver al candidato que, el 22 de Mayo, se declarase líder de la oposición, querer tapar su negligencia oportunista en la impopularidad del ex-presidente.  Quiere aprovecharse del trabajo de otros para sus fines personales.

Pierde de vista que, los deseos políticos de los ciudadanos entran por la conciencia democrática, sin pedir permiso a perezosos, como tropa bien armada, con principios democráticos desplegados y a tambor batiente. ¡Don Hipólito, sin ambages!

Olvidan estos políticos haraganes que, si mal el Doctor Fernández al hablar de su déficit naufragó en extravagancias y artimañas-desmentidas por el Gobernador- con el propósito de esconder verdades de pero grullo.  Es el mismo ex-presidente el dueño del copyright de su biografía política.  Que nadie podrá poner ni quitar nada, que riña con la realidad histórica.

Compartiremos con los lectores, estas cantaletas de los años 1965 y 66, contra el Doctor Balaguer, el “Muñequito de papel”: Que le falta a Balaguer/ Para ser una mujer, le falta una falda ancha/ Un blúmen y un sostén.  Estos estribillos se coreaban en escuelas, universidades y en las plazas públicas.  El interpelado gobernó por 22 años, después de estos cánticos.

Recreamos esta realidad política nuestra y de muchos países de la región.  Sigue vigente el Peronismo, en Argentina, el Duvalierismo, en Haití, Torrijos, en Panamá, porque el poder político gira en un circuito, cuyo campo de fuerzas gravitatoria activa un sistema de mandos y controles políticos y sociales que, en modo alguno dependen del Doctor Fernández.

Pensar que el ex-presidente es quien tiene el control del poder político es un absurdo.  Nunca lo ha tenido, aunque haga alardes de ellos.  Danilo Medina es el Presidente, y nos deja claro, en cada una de sus acciones de gobierno, donde están los límites y los controles del poder.  En el silencio de Rubén Bichara y en el regreso de Rafael Camilo a la Superintendencia de Bancos.  Los mismos controles que tuvo por 12 años, Leonel Fernández y por cuatro años, Hipólito Mejía. ¿Quién contrató a la Barrick Gold? ¿Ha pedido Mejía la revisión de ese contrato?

Cercar y liquidar estos mecanismos de poder político y social es la verdadera demanda republicana.  Deberíamos ocuparnos de cortar el circuito para desactivar el sistema.  Obligándonos en la resonancia cívica de nuestras demandas ciudadanas, sin caer en la irresponsabilidad y en la vagancia política, de personificar nuestros aciertos y fracasos democráticos.  Están allí los ejemplos de: Brasil, Uruguay y Colombia, países que rompieron con la espiritualización del poder.

Escaparíamos de la ética para robots, de Isaac Asimov, si los partidos descubriesen que sus deseos de poder político y social, responden a un catálogo interminable de demandas humanas.  El determinismo electoral los ha llevado a dividir el poder en cosas y precios.  Han hecho del paradigma político una tontería convertida en mercancía mercadológica, pero es peor, cuando esa mercancía mercadológica alcanza el rango de paradigma político.

Exhiben estas redes y las organizaciones sociales de base el valor que se negaron a ejercer los partidos, en la transición reivindican los derechos de la población, desde las calles y los espacios públicos.  Han hecho valer con firmeza su protagonismo, en el dominio de la realidad democrática, en la eficacia para entenderse entre ellos y en el alcance de su autonomía organizativa, al margen de la quiebra democrática de los partidos.



Santo Domingo, D. N.
26 de Noviembre, 2012.-

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