lunes, 3 de diciembre de 2012

SIAMESES: JIMANI-MAL PASSE, ASALTO Y DEGUELLO (POR FERNANDO SIBILIO)

Decía el Presidente Medina, en Cádiz, España, que Haití y República Dominicana son siameses.  Otro tanto dijo el Presidente Aristide, que eran alas del mismo pájaro.  Presidentes empeñados en una poética política que prescinde de lugar real.  Así evaden su obligación de construir un buen lugar para haitianos y dominicanos.

Proponía el Presidente Dominicano un Acuerdo de Libre Comercio con Haití, una estrategia comercial cuyo contenido político desconocemos, pero que, como genérico político, ni Haití, ni la República Dominicana disponen de los medios, ni de los instrumentos democráticos.  Tampoco tienen la mancomunidad en los Derechos Internacionales para alcanzar este fin.

Confirman nuestras hipótesis, lo que ocurre con el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, lo que pasa con el Acuerdo con el Caricom y, en nuestro caso particular, el desperdicio político, económico y monetario que representa el DR-CAFTA.

Pedimos a los lectores verificar las pérdidas en fondos de cooperación, en donaciones, en financiamientos no reembolsables, en financiamientos blandos que, por negligencia y prejuicios burocráticos, ambas naciones desperdician.  Una prueba que braceamos en el mismo lago pero; en paraguas distintos.

Rompemos esa mancomunidad vital de siameses y adaptamos la conducta política y democrática de “Gemelos Adversarios”.  Ante cualquier amenaza prevalece la defensa de la soberanía sobre la defensa de la dignidad de la vida de los dos pueblos.  Ese reiterado y sistémico instinto de suicidio moral, dirigido por nuestra desmemoria histórica.

Carece el liderato insular de la inteligencia para distinguir estos conceptos, eso le permite mezclar, sin orden ni consensos, problemas políticos de diferentes procedencias y soluciones, con insostenibles garantías democráticas.  Por estas falencias estamos aceptando la instalación de un destacamento operativo de la Minustah, en territorio dominicano.
  
Sorprende el repentismo del Primer Ministro Haitiano, al proponerse el cierre de los mercados fronterizos.  Más espanta el arrebato del Presidente de la Junta Central Electoral, frente a las demandas en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, ni todo es seguro ni nada es importante, en la moral de los poderes constituyentes y constituidos de esta isla.

Es urgente deslindar las responsabilidades y desenredar la maraña selvática, que hoy oscurece el campo de la filosofía política, porque estamos interpretando los derechos como propiedades, en lugar de ejercerlos como posibilidades y disponibilidades reales, para los dos países.  Olvidamos que los criterios de justicia, de todo poder político, descansan encima de cómo este Estado define sus necesidades y conveniencias vitales.  Esta será su geopolítica.

Acuerdan el Primer Ministro Haitiano y el Canciller dominicano un plan de trabajo, al margen de la Comisión Mixta Bilateral.  Pactan lo que nadie cumple y lo que a nada obliga; el control de los mercados y el migratorio.  Sin embargo, ganan las pandillas el espacio político, el espacio comercial y el espacio geográfico. Cierran, a dos bandas, el paso comercial y gobiernan el flujo migratorio.

Secuestran, matan, apuñalan y asaltan a comerciantes, a transportistas, a turistas y a diplomáticos.  Los militares y policías acusan a los haitianos y a los dominicanos, en los dos lados, con lo cual el paso fronterizo se convierte en una aventura de “Asalto y Deguello”.

Debería cuidarse el Presidente del desgarro político y del desgaste diplomático en nuestras relaciones con Haití.  Ya que las hemos basado en dos premisas incompatibles con la ética de gobernar: El voluntarismo presidencial y la cofradía política.

Sentimos el ramalazo que sufriera el personal de las cocinas móviles, quienes acudieron a socorrer a los damnificados de la tormenta Isaac, en Haití, en Agosto, que luego fueron expulsados de un hotel, porque el Gobierno haitiano, se negó a pagar la deuda de estos trabajadores solidarios. Sería saludable que, colguemos los anteojos con Haití, y nos dediquemos a gobernar las demandas bilaterales.



Santo Domingo, D. N.
3 de Diciembre, 2012.-

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