lunes, 19 de noviembre de 2012

MARTELLY, SIN PITO Y SIN FLAUTA (POR FERNANDO SIBILIO)

Sorprende que, la ONU, la OEA, los Clinton y los Organismos Internacionales hablen de estabilidad política y democrática, en Haití.  En un momento donde los ciudadanos, los poderes públicos constituyentes, los constituidos y, las instituciones, tanto públicas como las privadas, sienten y viven una gran desconfianza del poder político.

Sigue Haití intervenido, y con mandato renovado, para una Misión de la ONU, que persigue la estabilización de Haití (La Minustah).  Que lleva 100 meses, dirigiendo el proceso político, después de la salida irregular del Presidente Aristide.

Damos visibilidad a una intervención política, que junto a otros organismos internacionales, han instaurado un “Modelo democrático” a la carta, legitimado en su poder social y personal que genera unos controles y unas dependencias directas, las cuales desmedran la administración y la toma de decisiones de los poderes públicos, como en el caso del limbo jurídico, político y democrático del Consejo Electoral Permanente.

Extiende su mandato, por 12 meses más, la Minustah, con un parlamento que tiene el 33% de sus Senadores con su ejercicio vencido y con 78 Alcaldes de facto, por el atraso de 11 meses, en las elecciones parciales.  Agravada esta anomalía democrática con el riesgo de autoridad que padece el consejo superior del poder judicial, al nombrar los miembros del Consejo Electoral Permanente, sin que haya un reconocimiento, ni en el cumplimiento, ni en las obligaciones de esta decisión.

Dirán, para justificar el dispendio de fondos internacionales, que Haití avanza, tal cual declarara Mariano Fernández, Jefe de la Minustah, en su visita al Presidente Medina.  Pero los Clinton proclamaban el mismo progreso haitiano, con la inauguración de una zona franca, en compañía de actores y de senadores internacionales.

Gobiernan, en Haití, el caos, la miseria y la desesperanza.  Todo esto que lleva a las calles a miles de ciudadanos, a muchas organizaciones civiles y a los partidos políticos a protestar, violentamente, en las calles de: Puerto Príncipe, Gonaives, Les Cayes y Cabo Haitiano, contra un Gobierno que, después de 18 meses, ha hecho peor la vida de los haitianos.

Reclamaba el Presidente Martelly, mas ayuda, en la Asamblea General de la ONU, pese al disgusto generalizado de su pueblo.  Quisiéramos que, los Clinton, el Jefe de la Minustah, y la OEA les comunicaran al mundo, las veces que Martelly se haya atrevido a ejercer su mandato político, con autodeterminación.

Exceden su poder, estos señores, con unos alardes y una, ostentación nunca visto en América.  Sienten que pueden sustituir el poder político, en Haití, cosa que será inútil.  Damos esta alerta, porque los medios de comunicación desconocen que, ni el parlamento, ni el poder judicial se atreven a pedir cuentas, pero, mucho menos, disponen de la capacidad democrática para proponer frenos o controles, con los cuales se pueda garantizar la libertad, el equilibrio y la independencia de los poderes públicos.

Pensar en la realidad política haitiana, sin entender este sistema de fuerzas y de intereses nacionales y extranjeros, que se mezclan, con la sumisión de la clase política haitiana, que producen, claro esta, unas causas y unos efectos nocivos para la población, sería una irresponsabilidad, porque el drama político de esa nación se corresponde con una nueva forma de esclavitud, basada en la compasión internacional.

Repugna el poder absoluto que ejercen estos señores, en nombre del pueblo haitiano.  Por tanto oprobio, renunciamos a la escritura de otras cosas, dado que, sería más adecuado preguntarle a los haitianos.  ¿En qué son ellos cómplices y como refuerzan todo el poder que estos señores ejercen sobre ello?



Santo Domingo, D.N

19 de Noviembre, 2012.-

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