Confiamos en que la pasión
será el último sentimiento que perezca en la misión de Gobierno del
Presidente. A pesar del mal sabor que
produjo la expresión: “No perdamos el tiempo en lanzar piedras al pasado”.
Tratar los daños del déficit
fiscal como si fuera un mal comportamiento domestico, es un desatino. Una cosa es el hijo que dilapida el
patrimonio familiar, y otra cosa es, el compañero que mal gasta los fondos
públicos sin ningún reparo constitucional, ni legal. Un Presidente tiene la obligación de dar
explicaciones de los desmanes que recibe, porque su omisión es contumacia.
Quería el Presidente vestir
la desnudez de la realidad política, con significados noticiosos y con una
actitud tolerante, que ponía en relieve sus limitaciones frente a las matrices
de poder de su partido, y en la propia estructura de su Gobierno. Una verdad que sale a flote después del hecho
electoral.
Sabemos que Gobernar es una
negociación o una lucha entre uno y otro, donde uno busca controlar al
otro. Este fenómeno produce unos hechos
que se toman o se dejan, más producen actitudes como la de la Senadora de
Dajabón. Aunque ella sepa que el
compañero Fernández rompió la ley de crédito público, al endeudar el Gobierno,
con la banca privada, un 140% más, que el año 2011.
Prefiere el Licenciado
Medina abandonarse contra sus propios principios, y reducir su pasión de
Gobernar, a una negociación pálida con el Doctor Fernández. Mientras crece el descontento popular con su
gestión, por las subidas de los precios de los alimentos y las medicinas, por
la inseguridad ciudadana, por el colapso del servicio eléctrico, por el
desastre del servicio de transporte, a pesar de los más de RD$4,800 millones,
anuales, para subsidiar ese sector.
Reiterar las promesas de
campaña, al mismo tiempo en que se gobierna, es una noción preocupante, porque
da la sensación de estar supeditado a la voluntad y aprobación de otro, mientras
el Doctor Fernández conserva intacta su pasión por volver a gobernar. No obstante el silencio de los grupos
económicos y sociales de poder, que les apoyaran en el Gobierno.
Sortear la construcción de
escuelas es una buena noticia, precedida de una mala evidencia, porque quedan
intactos los mugrosos resortes que se ocultan en las líneas del Metro, en las
presas y en las concesiones, como la de Codacsa, de la cual salimos condenados,
con el pago de US$48 millones de dólares, y cuyo fallo pone en riesgo los
desembolsos de fondos internacionales, y el despropósito de Rubén Bichara con
el aumento descomunal de la nómina de asesores y personal de seguridad.
Designar en funciones públicas
a miembros del Comité Político y del Comité Central, a sabiendas de que el
Departamento de Estado, de los Estados Unidos, les ha retirado el visado por
extorsión, nos demuestra que el Presidente desconoce el daño causado por sus
compañeros. Prueba, también su
incapacidad para reaccionar frente a una falta de honestidad de estos.
Sirven por tanto, los
sorteos, como una estrategia fraudulenta de relaciones públicas, propaganda y
publicidad, con el objeto de cambiar la conducta ciudadana, frente al hoyo
fiscal. Produce lástima la omisión
presupuestaria de más de RD$60,000 millones, en préstamos, para cerrar la
herida abierta de este déficit, en el año 2013, y la obscenidad de los factoring
en la CDEEE, para pagarles a generadores egoístas, sin aclarar oficialmente la
demanda del FONPER.
Sentimos mucha pena por la
ceguera que acusa el Licenciado Medina por los valores, porque ni mirando el
modo furioso en que ha reaccionado la nación, ni como han respondido los
sectores organizados de la sociedad, ni las redes sociales, contra el Doctor
Fernández, y contra sus propias decisiones.
Se resiste a acepta que los daños provocados son malos, ni los reconoce
para deplorarlos, ni los rechaza en forma simbólica.
Santo Domingo, D. N.
17 de Diciembre, 2012.-
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