viernes, 4 de enero de 2013

EL MINISTERIO PUBLICO, LA POLICIA Y LA DIRECCION DE DROGAS (POR FERNANDO SIBILIO)

Resulta que ninguna evidencia es fuerte para tachar la evidencia alucinatoria de los grupos y organizaciones civiles, que se encargan de los asuntos policiales y judiciales.  Insisten en tener a la policía y a la Dirección de Drogas bajo la tutela del Ministerio Público.

Darle respuesta a la demanda de seguridad y de protección pública de la sociedad, es mas que una rotación de mandos.  Significa mejorar el diálogo entre todas las agencias de seguridad, entre los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad del Estado.  Entre la Dirección de Impuestos Internos y Aduanas, entre las agencias internacionales de seguridad con todas estas instituciones, con la sociedad, con el Ministerio público y con el sistema nacional de justicia.

Garantizar una buena cobertura de protección y de seguridad, ciudadana es la elección de un régimen de inteligencia, nunca un cambio de contenidos teóricos legales y valorativos.  Conlleva una mejoría en las relaciones de la autoridad pública con la sociedad, pero demostrando una mayor inteligencia del Ministerio Público, de la policía y de la Dirección de Drogas.

Invitamos a las organizaciones civiles examinar las evidencias del comportamiento del Ministerio Público, en su “Acuerdo” con Sobeida Félix. Dejaba clara su incapacidad para suscitar, controlar y dirigir sus propias operaciones penales.

Faltan en el Ministerio Público, en la Policía y en la Dirección de Drogas programas activos de investigación.  Eso que separa la ciencia de la superstición y de la especulación al momento de indagar los hechos.  Esa programación y sistematización investigativa que le permita al Ministerio Público acercarse a la justicia, sin prejuicios ni complejos políticos o privados.  Recordemos los vicios y omisiones impresentables, en las investigaciones y dictámenes del caso Atiemar.

Necesitan tanto el Ministerio Público como la policía y la Dirección de Drogas esos programas de investigación, con los cuales puedan anticiparse a los hechos delictivos y criminales.  Sistemas operativos que les permitan superar los procedimientos rurales y obsoletos, y desarrollar teorías criminales y delictivas auxiliares, que sean competentes.

Ganarían mas crédito público las organizaciones civiles, si se concentrasen en la erradicación de la tortura para obtener información, o en el abaratamiento y en la economía de trámites y de costes en los procesos judiciales; así tendríamos menos presos preventivos.  Si abogasen por la aplicación de técnicas y tecnologías rigurosas y de alta fidelidad, en los procedimientos y metodologías de depuración, evaluación y corroboración de las pruebas, indicios y evidencias judiciales.

Rogamos a las organizaciones civiles que sustentan la hipótesis de la tutela del Ministerio Público, sobre la policía y la Dirección de Drogas comprobar, con la práctica, la fuerza de sus evidencias.  Porque la lucha contra la violencia, la delincuencia y la criminalidad esta vedada para criterios privilegiados o privados.  Sino que todos los componentes tienen el compromiso de operar sinérgicamente.

Evitaríamos, de esta manera, ese criterio de falsibilidad de Popper. En aquel dictamen del Ministerio Público del caso Bancrédito, convertido hoy en cláusula suplementaria de garantía legal. Ocurre lo contrario en la segunda sala penal de la Suprema Corte de Justicia, que ordena la continuidad del caso paya.

Miramos el pasado con el propósito de aprender, nunca para justificar o explicar lo que ya existe, sino ofrecer nuestra colaboración en la construcción de un mejor futuro social y político.  Ya que hemos llenado el país de cachivaches legales, de mezquindades policiales y militares y de grandes esperanzas democráticas que al final, se transforma en la cuenta nueva, después del borrón.



Santo Domingo, D. N.
4 de Febrero, 2013.- 

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