Contaba Kafka la historia de
un animal que construye un refugio, pero tan pronto entra en la madriguera se
inquieta por saber si luce disimulada.
Al salir a comprobarlo la rompe.
La recompone y entra. Vuelve al sentir la preocupación, sale y entra,
sale y entra. Se siente inseguro dentro, porque quiere verse desde fuera
estando dentro. Decide al final quedarse fuera para vigilar la madriguera.
Creer que todos los
comportamientos políticos y sociales de los pueblos son iguales, suena bien
para un político que mira a naciones distintas y distantes, cuyos reclamos o
movilizaciones nunca afectarán su vida cotidiana. Es que las redes sociales que hoy se
movilizan, ni responden a los partidos tradicionales, ni a los grupos
alternativos como Alianza País y Dominicanos por el Cambio, por citar dos
casos.
Sería conveniente que estos
partidos objetiven, en lugar de subjetivar, los sistemas de demandas
organizados por las redes sociales.
Pero, para estos, se requiere una mayor comprensión y ocupación
democrática, en la selección de los criterios de evaluación, sin caer en el
error de sustituir lo privado por lo intersubjetivo.
Siguen siendo incompletos
los criterios privados que se usan para escoger la estrategia política.
Pudieran ser eficaces para escoger la compañera de boleta, aunque sirven de
poco para evaluar el desempeño electoral de Alianza País o de una empresa. Siempre serán efectivos los criterios
intersubjetivos de evaluación.
Resignarse con el impacto de
un titular, con el efecto de una noticia o con los reportajes de las cadenas
internacionales es abandonarse y despreciar el valor de resonancia y
exploración de estos yacimientos políticos y sociales. Ya que la objetividad de la demanda reside en
las necesidades íntimas de estos grupos.
Poner atención a sus
necesidades de: Seguridad, orden, legitimidad y disciplina. A sus necesidades de pertenencia y filiación,
logro personal y profesional, de respeto y reconocimiento y a sus necesidades
de autorrealización y ascenso social.
Urgen estas redes sociales
de un liderato político, productor de la inteligencia y de la conciencia
cívica, que pueda ofertar el hospedero que incube este poderoso emprendimiento,
pero reproductor de la experiencia activa con la cual se promuevan las
jerarquías sociales, que desarrollen los medios que les concedan la autoridad y
el protagonismo democrático.
Siembra más dudas que
certezas, por la desconfianza que genera, un liderato político distraído de las
demandas sentidas de la población, centrado en sus criterios privados, que
busca en los tribunales o en los medios de comunicación el reconocimiento y la
mancomunidad de los sufragios, que le negaron las urnas.
Ofrecemos nuestras disculpas
por las mortificaciones que estas ideas puedan provocar. Es que nuestros grupos políticos carecen de
herramientas democráticas activas, con las cuales puedan transformar
cognitivamente los deseos y las necesidades de la población. Pero, mucho menos, convertir en afectos, en
compromisos y en responsabilidad ciudadana, las demandas sociales, económicas y
políticas de la nación.
Santo Domingo, D. N.
28 de Enero, 2013.-
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